Ortorexia

La ortorexia es un trastorno de la conducta alimentaria que consiste en la obsesión por consumir alimentos sanos y balanceados de forma patológica. Al principio, suele manifestarse como una conducta natural del individuo por tener el deseo de sanar enfermedades, estar en el peso apropiado o simplemente mejorar la salud. Sin embargo, este trastorno es muy parecido a la Anorexia y la Bulimia, la diferencia es que mientras éstas se centran en las cantidades de comida, la ortorexia se preocupa por la calidad de las mismas. Por tanto, los individuos que padecen de ortorexia piensan todo el día en los alimentos que pueden comer, sus cantidades y cuáles son las consecuencias de lo que conocemos como mala alimentación.

Los ortoréxicos se caracterizan por ser personas muy estrictas, exigentes, rígidas y perfeccionistas, de modo que si no cumplen con sus propias reglas, se autocastigan dejando de comer o haciendo la dieta más estricta. Estos individuos se sienten superiores que aquellas personas que llevan una dieta constituida por todos los grupos alimenticios, y además, pueden resistir la tentación fácilmente porque su deseo más fuerte es el de bajar de peso, es decir, el significado de sus vidas comienza a girar en torno a la comida y es precisamente por eso que se considera un desorden alimentario.

ortorexia

Este es uno de los trastornos más peligrosos por su capacidad para pasar desapercibido, debido a que la gente lo reconoce como una virtud o una acción apropiada para mantener el organismo sano y libre de cualquier componente que puede alterarlo. La ortorexia es una enfermedad que se manifiesta frecuentemente en individuos caracterizados por el perfeccionismo o por tener un comportamiento con rasgos obsesivos-compulsivos. De hecho, los últimos casos se han presentado en personas que anteriormente sufrieron de anorexia, y al momento de recuperarse, deciden comer de una forma aparentemente sana, pero lo cierto es que pasan a ser ortoréxicos.

Al igual que otras enfermedades, la ortorexia presenta una serie de sintomatologías y la principal de ellas es la preocupación exacerbada por los componentes de las comidas, lo que conlleva a la imposibilidad de disfrutar o sentir placer por el hecho de comer cuando se tiene hambre. Por otra parte, estas personas suelen aumentar la calidad de la dieta de forma paulatina, aunque esta signifique la disminución de la calidad de vida. Por tanto, estas personas pensarán en su dieta aproximadamente cinco horas al día, realizando las investigaciones necesarias, entiéndase: comprar, leer sobre dietas o regímenes alimenticios y cocinar.

De ser necesario, estas personas recorrerán grandes distancias para encontrar alimentos procesados de una forma especial, y es así como también organizan o planifican los menús de los próximos días y semanas, volviéndose cada vez más exigentes con sus hábitos alimenticios y dejando a un lado las comidas que le producen placer. Este escenario conllevará a que los individuos abandonen sus quehaceres diarios para concentrarse en sus dietas, por tanto, dejarán de asistir a reuniones de trabajo o citas placenteras para invertir ese tiempo en la comida, y todo este esfuerzo los hará sentir seres superiores y aumentará sus niveles de autoestima.

Sin embargo, estas personas también experimentan sentimientos de culpabilidad muy fuertes una vez que rompen la dieta, por ende, su autoestima disminuirá cada vez que cometan el “pecado” de comer algo ligeramente subido en grasas o que contenga más carbohidratos de la cuenta. Este escenario lleva al individuo a auto-castigarse con dietas más estrictas.

Con relación a las consecuencias de la ortorexia, debemos mencionar que son múltiples y que se entremezclan en el proceso de evolución del trastorno, naturalmente, no se considera una enfermedad mortal, pero si la pérdida de peso y la malnutrición es grave, es posible que se manifiesten serios problemas de salud. Por ejemplo, los individuos malnutridos pueden morir a causa de las infecciones que una persona sana podría superar sin problema. Pero desde un punto de vista general, las consecuencias de la ortorexia son muy parecidas a la de cualquier otro trastorno alimentario: anemias, hipervitaminosis, hipovitaminosis, hipotensión, osteoporosis, entre otros.

La ortorexia provoca debilidad en el paciente, y cuando la obsesión es fuerte, produce hinchazón de barriga y una sensación de vacío o hambre que se vuelve adictiva en el individuo. Mientras que cuando la obsesión es más ligera, se originan incapacidades emocionales que conducen a la hipocondriasis, enfermedades psicológicas y problemas de depresión o ansiedad que ameritan tratamiento.

Sin embargo, la consecuencia más común es el aislamiento social y el desorden de prioridades en la vida del afectado, no obstante, el mismo perderá oportunidades laborales o personales por dedicar su tiempo a la comida sana, es así como la ortorexia también se relaciona con otros desórdenes obsesivos compulsivos. En un cuadro crónico, los individuos comienzan a medir y a pesar todos los alimentos y líquidos que ingieren.

Finalmente, es interesante mencionar que este trastorno de la conducta alimentaria suele afectar a los sectores de alto nivel económico y a los países desarrollados, debido a que la comida sana y procesada de un modo especial es mucho más costosa y difícil de conseguir que los alimentos comunes. Por tanto, es en los países desarrollados donde los habitantes tienen más posibilidades de comparar los alimentos que ofrecen en los supermercados.

Causas de la ortorexia

La ortorexia al igual que en otros Trastornos de Conducta Alimentaria, los medios de comunicación masivos tienen un papel fundamental, debido a que ellos cada vez invierten más espacio en tratar temas dietéticos y en promover la ola del fitness, uno de los estilos de vida más adoptados actualmente, por consiguiente, existe exceso de información que no siempre es del todo veraz, y que en ocasiones, logran contrastarse o contradecirse en un mismo espacio.

Debemos agregar que en internet existen cualquier cantidad de plataformas que colocan información sobre las dietas o regímenes alimentarios que al final terminan perjudicando al cibernauta, puesto que la mayoría de las veces, dichas dietas no están sustentadas por el criterio de algún profesional en el área, en este sentido, se aconseja asumir una dieta bajo vigilancia médica.

Otra causa de la ortorexia muy particular es el temor o el pánico que sienten las personas a ser envenenados por las industrias que procesan los alimentos, entendiendo que existen numerosos casos alrededor del mundo que hablan sobre la irresponsabilidad higiénica y sanitaria de algunas empresas en el tratamiento de los alimentos y sus componentes.

Pero finalmente, la causa más frecuente es el deseo de conseguir beneficios plenos desde el punto de vista físico y orgánico, y aunque parezca una situación muy ventajosa para el ser humano, el problema se origina cuando ese deseo pasa a ser obsesión, y el ser humano, deja de decidir con objetividad cuáles son los alimentos que va a ingerir y en qué cantidad. 

Tratamiento de la ortorexia

De todos los Trastornos de Conducta Alimentaria, la ortorexia es el que tiene el tratamiento más riguroso, debido a que suele llevar algunos años que una persona logre tener una dieta saludable después de haber estado auto-sometida a normas tan rígidas y exigentes con la comida. Digamos que el reto más grande es conseguir que el paciente deje de sentirse culpable cada vez que come algún alimento.

Es de mencionar, que para el tratamiento de la ortorexia, el paciente deberá acudir a un especialista en nutrición, un psicólogo y un psicoterapeuta. De este modo, el primer paso es conseguir que el paciente acepte que tiene un problema o una obsesión con la comida, y que debe hacer algo al respecto para dar fin a mencionada obsesión. Aunque parezca un paso pequeño, resulta que es el más importante ya que con él se está dando lugar a un cambio importante en la creencia del paciente. Por ende, una vez que el individuo acepta que tiene un problema, debe estar completamente seguro que necesita curarse y estar consciente que pueden producirse numerosas recaídas, sin embargo, el especialista debe darles a entender que eso también forma parte del tratamiento, y que además, la ortorexia no es una virtud, sino un problema severo. 

El segundo paso sería aprender a comer adecuadamente, y cómo ingerir alimentos sin sentir angustia o pensar exageradamente en sus propiedades. Se trata de hacer del acto de la ingesta algo placentero y no una preocupación. El especialista debe entender que para un ortoréxico este paso es sumamente difícil e importante. En este punto de formación, se debe construir una dieta para cubrir los requisitos nutricionales que un ser humano necesita, es importante decir que este paso debe ir desarrollándose progresivamente hasta que el paciente tenga una alimentación normal.

Al principio, puede que el organismo no reaccione de la mejor manera por la dualidad o el conflicto que existe entre la mente y el cuerpo, pero evolutivamente, el organismo se irá acostumbrando y podrá tolerar los alimentos. Es de agregar que este segundo paso supone un período largo de tiempo y al mismo tiempo exige calma, voluntad y determinación por parte del especialista, el paciente y los familiares que le acompañan.

La forma de inducir los alimentos será la siguiente: al principio los alimentos sanos, evitando sugerir comidas “inapropiadas” para no alterar el sentimiento de culpa y poder avanzar en la recuperación. En principio se debe vencer el extremismo e ir borrando los patrones antiguos.  La idea no es que piensen que comer saludable es malo, porque aquí ya no se trata de lo que el paciente come, sino de la actitud que asume frente a la alimentación, en su vida la dieta no debe ser una forma de escape ni de castigo o aislamiento, sino un régimen enfocado en mantener la salud en el organismo, una vez que el paciente entienda esto, el tratamiento podrá seguir avanzando. Después, se agregarán alimentos con mayor contenido de calorías, carbohidratos y grasas hasta que el paciente pueda asumir una dieta equilibrada.

Lo cierto es que al individuo se le debe enseñar cómo tiene que ser una dieta equilibrada y bien estructurada, introduciendo gradualmente comidas que eran rechazadas por la persona y explicarle la relevancia que tiene el consumo de los alimentos para que el organismo funcione adecuadamente. En este contexto, se suma la psicoterapia de forma paralela para que el paciente conozca las herramientas que le ayudarán a superar este problema y podrá controlar mejor sus emociones al respecto.

En la psicoterapia, el especialista debe detectar las causas que han dado lugar a este problema para atacar desde la raíz. Asimismo, está en la obligación de mostrarle al paciente nuevas conductas para modificar las inadecuadas. Es el momento de introducir pequeños cambios que el individuo deberá asumir y desarrollar con el paso del tiempo.

 

Psicólogos de Bogotá expertos en trastornos alimenticios y ortorexia


Autor: © PSIGUIDE